Graciela Rascón, hace honor a su causa

Jul 18, 2017

A raíz de su trabajo a favor de la comunidad de sordos en Baja California, el pasado mes de mayo de 2017 Graciela Rascón Miranda recibió la distinción de Doctorado Honoris Causa por parte del Claustro Doctoral Iberoamericano.

Originaria de Mexicali, al cumplir los dos años de edad le fue detectada una sordera profunda que no le impidió comunicarse con su familia pues aprendió a leer los labios siendo esta habilidad que la ayudó a hablar.

Sus padres enfocaron sus esfuerzos para que también aprendiera a leer y a escribir con clases particulares, aunque no entendía el significado de todas las palabras la lectura se convirtió en su pasatiempo favorito.

«Aprendi a escribir y a leer gracias a una tía, pero cuando aprendí la lengua de señas fue cuando cambió mi vida, descubrí una identidad propia, no solo una lengua de señas sino una cultura, lo que ayudó a abrir mi mente», compartió.

Fue hasta los 35 años de edad que supo de la existencia de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), luego de ver a una chica que se comunicaba a través de este, comenzó a investigar y encontró a un grupo que la estudiaba en Tijuana.

Relató que le costó trabajo aprender este idioma, dado que en la década de los 80 no existían en Baja California asociaciones, escuelas ni talleres que lo difundieran y tampoco que brindaran apoyo a los sordos.

Luego de aprender la Lengua de Señas Mexicana (LSM) en 1991 comenzó su labor con la enseñanza tanto a los sordos como a oyentes, el segundo grupo integrado en la mayoría de las ocasiones por los familiares de sus alumnos.

En 2015 Graciela Rascón publicó un libro bajo el título «Señas, palabras y silencio», lo que la convirtió en la primera persona sorda en México que escribe por sí misma y publica un libro, el cual presentó en la Feria del Libro local.

Agradecida por la confianza que le brindan las generaciones de alumnos que han desfilado por APSOR, así como de sus familias, afirmó que son estos de quienes ha aprendido más en los últimos 25 años.

«Llegan sin saber nada, si una sola palabra o seña. En el primer día la mayoría aprende cerca de 10 señas. Cuando salen de aquí, también saben leer y escribir, lo que les abre las puertas para continuar estudiando y trabajar.»

Fue por esto que en mayo el Claustro Doctoral Iberoamericano la añadió a su lista de personajes distinguidos con su Doctorado Honoris Causa, que a la fecha está conformada por más de 200 personas.

Este artículo fue extraído de la edición en línea del periódico Frontera.info en el enlace que puedes dar click aquí.